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Kyoto se convirtió en el epicentro de Japón en el momento en que el Emperador Kanmu quiso construir una nueva capital. Así, dejó sin ese título a Heijō-kyō (actual Nara) y se lo dió a Heian-kyō (la actual Kyoto). Se dice que este emperador se trasladó de ciudad por la gran influencia de monasterios budistas de la ciudad de Nara.

Durante la época medieval, muchos de los templos que conocemos y que aún siguen en pie, fueron construidos: el Kinkaku-ji o el Ginkaku-ji. En el período Edo, Kyoto quedó en segundo plano, pues, aunque la corte aún seguía manteniendo allí su residencia, el poder real estaba en Edo. Fue durante la restauración Meiji cuando finalmente el emperador y toda la corte fueron trasladados a Tokyo, estableciendo allí la nueva y actual capital del país.

Durante los sucesos de la Segunda Guerra Mundial Kyoto no fue bombardeada gracias a su gran importancia cultural e histórica, aunque llegó a ser uno de los principales objetivos de las bombas atómicas que cayeron sobre Japón. De esta manera, podemos disfrutar de una gran variedad de edificios históricos de preguerra y de otros tantos templos o santuarios que han logrado sobrevivir al paso del tiempo. En definitiva, Kyoto es una ciudad donde lo tradicional se funde con lo más vanguardista, creando así un ambiente realmente único y original que en pocas ciudades vas a poder sentir.

¿Qué te ofrece Kyoto?

Para ver Kyoto vas a necesitar varios días de tu viaje, ya que tiene mucho que ofrecer. Si por el contrario tu tiempo es limitado, en este artículo te mostraremos una pequeña selección de lugares que, en nuestra opinión, son los más importantes de la ciudad. Según vayamos viajando a Japón ampliaremos la información y con el tiempo se convertirá en una muy buena guía de esta maravillosa ciudad. De todas maneras, queremos que tengas en cuenta su cercanía con Nara y Osaka para que consideres a Kyoto como un centro de operaciones. Así, alojándote allí podrás tener acceso a las otras ciudades. A continuación te recomendamos unos cuantos lugares para una primera vez en Kyoto:

Bosque de Bambú de Arashiyama. Este precioso paisaje lo encontrarás en la parte Oeste de Kyoto. Nuestra recomendación es que vayas bastante temprano porque suele llenarse rápido de gente. Tras un pequeño paseo por este precioso lugar, puedes acercarte al parque de los monos de Iwatayama, donde podrás verlos en libertad y darles de comer en su pequeño refugio. También podrás cruzar el puente Togetsukyō con sus impresionantes vistas y visitar, si tienes tiempo, el templo Tenryū-ji y el santuario Matsunoo-taisha. Como ves, Arashiyama esconde muchas cosas más allá del bosque de Bambú.

Templo dorado Kinkaku-Ji. Al norte de la ciudad se encuentra el majestuoso Templo del Pabellón de oro, que fue construido en 1397 por el Shogun Ashikaga Yoshimitsu y que hoy en día sirve para guardar las reliquias de Buda. Tras su muerte, su hijo lo transformó en un templo zen de la secta Rinzai. Desde su origen este lugar ha sufrido varios incendios, hasta llegar a la forma en la que hoy lo conocemos. Está constituido por dos plantas cubiertas de pan de oro puro y coronado por un «fenghuang» (fénix chino).

Alrededor del pabellón hay jardines y construcciones de la época que conviven con algunos puestos de recuerdos y dulces japoneses que te llamarán la atención. Nosotros recomendamos que te pares en uno que hay a la salida, pues venden helados de nata, matcha (té verde) y sésamo. ¡Son deliciosos!

Tal y como hemos dicho en el bosque de bambú, aquí también aconsejamos que vayas temprano, ya que suele estar lleno de turistas y locales de la ciudad.

Castillo Nijō. Construido por orden del Shogun Tokugawa Ieyasu, y terminado durante el reinado del Shogun Tokugawa Iemitsu, originalmente tenía la misión de albergar la residencia de los Shogunes en Kyoto. En 1939 el castillo fue donado a la ciudad y en 1940 se abrió al publico. Pagando la entrada de 1000¥ puedes entrar al complejo, donde encontraremos el palacio de Ninomaru, y cuyo interior es realmente interesante.

Como dato curioso, si pisas el suelo éste chirría, algo que en la antigüedad servía para que los habitantes de este lugar supieran si entraban intrusos. Saliendo del palacio podrás pasear por los jardines, de estilo clásico japonés, y verás el palacio imperial Katsura, aunque éste no está abierto al público.

Templo de plata: Ginkaku-Ji. Este templo, ubicado al noreste de la ciudad, es realmente curioso ya que fue construido por el nieto del Shogun Ashikaga Yoshimitsu quien, como  antes hemos mencionado, fue el que levantó el Kinkaku-Ji (Templo de Oro). El Shogun Ashikaga Yoshimasa quiso emular el pabellón de oro de su abuelo, aunque cubriendo este con plata. Sin embargo, finalmente no se llevó a cabo.

Aún así, y aunque no haya plata, te recomendamos que lo visites pues, además de ver el edifico principal (que se parece mucho al Templo Dorado en cuanto a estructura) podrás pasear por unos jardines japoneses preciosos. La parte positiva es que este no suele estar tan concurrido como su hermano mayor.

Barrio de Gion. Este es el principal distrito de entretenimiento de Kyoto. Es especialmente conocido por tratarse de un »barrio de Geishas» o Hanamachi. Aquí encontrarás una gran selección de casas de té amenizadas por Geishas y Maikos, quienes hacen bailes tradicionales, música o teatro.

Una calle muy tradicional, y con muchos Ochayas (casas de té), es la Hanamikoji Street. Por la noche puedes ver por ella a algunas Geishas o Maikos caminando en dirección al trabajo. Si te llama la atención este tipo de actividades, te recomendamos que vayas también al Gion Corner, que está muy cerca de la mencionada Hanamikoji street.

Además, de paso, puedes acercarte al templo Kennin-ji, o el templo zen más antiguo de Japón. La zona del riachuelo Shirakawa es una verdadera maravilla en la que, aparte de pasear, podrás degustar cocina local en cualquiera de sus restaurantes.

Santuario Yasaka. Dentro del barrio de Gion encontrarás este precioso santuario, que data del año 656, siendo uno de los más antiguos de Kyoto. Su entrada es gratuita y lo encontrarás abierto al público las 24 horas del día, aunque nosotros recomendamos mucho verlo de noche por su tranquilidad y espectacularidad. Destaca su puerta de entrada, o Nishiromon, el Salón Honden y el Buden, que sirve de escenario para realizar representaciones de danzas tradicionales. Es muy frecuentado por las Geishas y Maikos de la zona, así que ve con los ojos muy abiertos.

Río Kamo. Otra cosa que no puedes dejar de hacer es acercarte a orillas del Río Kamo. En cualquier época del año te encontrarás paisajes distintos pero siempre con muy buen ambiente. En verano algunos restaurantes abren sus terrazas para comer o cenar con vistas a sus aguas.

Kiyomizu-Dera. Al este de Kyoto podemos acercarnos a este conjunto de templos y recintos religiosos. Podemos decir que es uno de nuestros favoritos de todo Japón. Su nombre significa literalmente »Templo del agua pura», pues fue construido en el mismo punto donde se encontraba y encuentra la cascada Otowa. Ésta, producida por tres canales de agua, cae en un estanque y hay quien dice que todo aquel que beba de ese lugar tendrá salud, longevidad y éxito en los estudios.

Sanjūsangen-Dō. Considerado el templo de madera más largo de Japón, impresiona a todo el que entra, pues cuenta con más de mil estatuas de Kannon, la deidad de la piedad budista. Merece mucho la pena visitarlo y poder observar todas las estatuas, una a una. Y es que, aunque aparentemente parezcan iguales, todas tienen algo que las hace distintas entre sí. En su interior no se pueden hacer fotos, motivo por el que pensamos que no suele haber mucha gente.

 

Santuario Fushimi Inari. Es uno de los lugares que más nos gustan de Japón, por lo que lo hemos visitado varias veces. En esta entrada, de momento, haremos un breve resumen de lo que puedes encontrar aquí, aunque en nuestro próximo viaje lo ampliaremos con un buen reportaje fotográfico.

Este santuario sintoísta esta dedicado al espíritu Inari, que en un principio fue la diosa del arroz y que actualmente es patrona de los negocios y el éxito. El camino de toriis que se alza ante ti son toriis donados por empresas o particulares que ofrecen culto a esta diosa para tener el mayor éxito en sus negocios. A lo largo del camino, y hasta la cima del monte Inari, hay varios senderos que llevan a otros pequeños santuarios que también merecen una visita.

Con el tiempo, la cantidad de turistas ha crecido mucho y visitar Fushimi Inari es realmente agobiante, por lo que te recomendamos que vayas por la mañana temprano. Si no puedes ir tan pronto, no te preocupes, el sendero de toriis tiene varias fases de ascenso hasta la cumbre de la colina y te darás cuenta de que la gran mayoría de visitantes no pasa de la primera fase de ascenso, por lo que si continuas subiendo llegará un momento en que estarás prácticamente solo.

Torre de Kyoto. Otra figura icónica de la ciudad es esta torre de 131 metros, que cuenta con un observatorio desde el que tendrás unas vistas de la ciudad impresionantes. Situado justo a la salida de la estación de tren, esta torre cuenta además con un amplio centro comercial e incluso con un hotel. Sin duda es una opción recomendable para ver cómo cae el sol en la preciosa ciudad de Kyoto.

La ruta de Mei

La risa de Mei continuaba retumbando en cada paso que daba por Kioto, incluso en Fushiminari, con la gran afluencia de visitantes, la madre escuchaba con nitidez a su hija.

No dejes de visitar los lugares de la pequeña Mei y déjate llevar por la magia de Japón.

¿Dónde te puedes alojar en Kyoto?

La oferta de alojamiento en Kyoto es muy extensa. A continuación te ofrecemos un par de establecimientos: uno para un presupuesto holgado y otro para uno más ajustado. Además, en tercer lugar, te recomendamos el alojamiento que elegimos en nuestro último viaje a esta ciudad:

APA Hotel KYOTO EKIHIGASHI. Situado muy cerca de la estación de tren, este hotel de la cadena APA es una buena opción calidad/precio para descansar. El único inconveniente es el tamaño de las habitaciones, que tal vez no sea de tu agrado.

 

Kiyomizu Inishie-an. Una bonita manera de sentir la ciudad y el ambiente japonés es alojarse en esta preciosa casa de estilo moderno pero tradicional, con jardín y bañera al aire libre.

 

Hotel Kuu Kyoto. En nuestra última visita a Kyoto nos alojamos en este hotel situado cerca de la estación de tren. Cuenta con unas vistas al templo Higashi Hongan-ji impresionantes. Lo recomendamos al 100% por su calidad, precio, atención y ubicación. Además, las habitaciones eran bastante amplias, algo que se agradece a la hora de descansar.

 

¿Qué te gustaría comer en Kyoto?

En Kyoto, al igual que en Tokyo, puedes encontrar restaurantes de cualquier tipo de comida japonesa. Sin embargo, a nosotros lo que más nos gusta es descubrir las especialidades de cada ciudad, por lo que a continuación te recomendamos algunos de los platos mas típicos de esta zona:

Kyo-tsukemono. Gran variedad de verduras encurtidas que podrás encontrar en muchas tiendas repartidas por la ciudad. Si te gustan los encurtidos.. ¡estos te encantarán!, pues son considerados los mejores del país.

 

Obanzai. Una serie de platos pequeños, »parecidos» a nuestras tapas, que contienen diferentes elaboraciones con vegetales de temporada. Kyoto es famosa por la gran calidad de sus verduras y si eres vegetariano o vegano, lo agradecerás.

 

Postres de té verde/Matcha. Los japoneses toman este té prácticamente para todo y en todo momento. Además, ya hemos comentado que en Kyoto la ceremonia del té es un acontecimiento solemne. Dicho esto, era de esperar que los mejores postres y dulces de Té Matcha salieran de aquí.

Los datos de Katori & Titiro en la ciudad de Kyoto

Con el tiempo ampliaremos la información de Kyoto según vayamos visitando más y más lugares de esta maravillosa ciudad. Mientras tanto, esperamos que os haya inspirado este artículo para organizar vuestro viaje.

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